carolabezamat
Publicado 11 febrero 2012

Carolina Bezamat: Bunkers bajo tierra y los otros efectos del 2012

Para la periodista, llegar a conducir “En la ruta al 2012” (MEGA) fue una consecuencia natural del proceso de cambio que inició el 2009, cuando se cansó de comentar espectáculos. ¿Sus nuevos intereses? Desde la medicina complementaria hasta el cambio climático, temáticas que ahora pueden ser vistas en su nuevo espacio, el que en su tercera emisión, se impuso a la competencia.

Por Jessica Celis Aburto. Fotografías: Gonzalo Muñoz.

Hace tres años, mientras comentaba espectáculos en el panel de Mucho Gusto (MEGA), se dio cuenta de que no la estaba pasando bien y ya no podía más. Nunca se sintió cómoda en este rol, pero ahora estaba en su límite. “Llegó el minuto en que no me hacía ningún sentido hacerlo y pensé en irme, pero tras una conversación con la gente del canal, me dieron la opción de hacer lo que les propuse y comencé con secciones de medicina complementaria, además de temas geológicos y de cambio climático”, dice Carola Bezamat.

De ahí a convertirse en la conductora del nuevo espacio “En la ruta al 2012”, el camino fue natural. También es la editora y periodista en terreno que ha realizado todos los reportajes que se verán en pantalla, ya que la idea original le pertenece. “Siempre me ha gustado mucho investigar. Hace dos años, después del terremoto, me di cuenta de que el tema del 2012 estaba muy a flor de piel, sobre todo porque hemos vivido muchos fenómenos atmosféricos tremendos y dos de los terremotos más grandes de la historia (Chile y Japón)”, dice acerca de cómo se gestó el proyecto.

¿Cuál es el concepto que cruza editorialmente el programa?

Abarcamos desde las personas que tienen mucho miedo y están construyendo refugios, hasta los místicos que están trabajando su yo interno, reconectándose con la Tierra y la naturaleza. Es increíble la cantidad de gente que está canalizando este tema, como buscando un respaldo científico y racional a todos estos cambios que estamos viviendo. El programa no busca centrarse en este sensacionalismo catastrófico, sino que quiere informar a la gente para que sepa qué dicen los científicos. Por ejemplo, tratamos el tema del Cinturón de Fuego del Pacífico de forma seria para que la gente aprenda a qué atenerse en caso de terremotos o erupciones, porque nos vamos a seguir moviendo. El tema no es entrar en pánico, sino estar preparados y no vivir desde el miedo.

Antes de iniciar tu investigación, ¿en qué vereda estabas en la que pensaba que se acabaría el mundo o la otra?
Mi postura siempre ha sido que la sociedad, así como está, no da para más. Lo vemos, por ejemplo, con el tema de la educación en Chile, los indignados en el resto del mundo, las revueltas en el Medio Oriente… Lo más sorprendente es que esto está registrado en profecías antiguas, como en los mayas o los indios Hopi. Todos ellos hablaban de que durante el 2012 vendría un quiebre institucional y social, eso está escrito. Ahora bien, con el cambio climático también pasa algo tremendo, porque si seguimos depredando el planeta como hasta ahora, capaz que nosotros mismos terminemos con él, porque los recursos naturales se agotan. La concepción actual de la sociedad apunta al materialismo y, en ese sentido, debemos cambiar, no podemos seguir así.

¿Algo que te haya sorprendido especialmente?

Estuvimos en el desierto Mojave, en Estados Unidos, donde se están construyendo refugios bajo tierra que tienen una capacidad para 200 personas y otros de tipo familiar, que cuestan una millonada y son para gente que, de verdad, quiera botar su plata.

Un negocio.

Es atroz, un lucro asqueroso. Me pasó que hablé con esta gente que pertenece a una institución que se llama Terravivos y que hablan desde amenazas, meteoritos hasta de guerra biológica y/o nuclear. Se supone que los bunkers están preparados para resistir todo eso y tienen tanques de oxígeno para resistir bajo tierra hasta ocho meses, entre otras cosas… ¡Es una locura! ¿De qué te sirve estar vivo si vas a vivir encerrado por tanto tiempo y no sabes qué pasará? Si hay que pasar por eso, prefiero partir de este mundo en ese minuto (risas). Ahora bien, esta gente está lucrando con el tema, pero por otro lado conocí a un ingeniero argentino que vivía en Buenos Aires, muy entretenido y culto, y que por opción personal se fue a vivir a Córdoba (Argentina), porque realmente cree que se viene un gran cataclismo con un tsunami descomunal. Actualmente vive en una zona que está sobre los 900 metros sobre el nivel del mar. Te sorprende encontrarte con gente como ellos, que viven desde el miedo y se olvida de vivir la vida ahora.

En ese sentido internet genera miedo a la gente más vulnerable o con menos manejo sobre el tema.

Es terrible, porque no hay filtro. Se habla de desastres y un fin del mundo de forma muy fácil, entonces esa gente que es más vulnerable o que no tiene con quién confrontar lo que está leyendo, se la compra. También contribuye al miedo el hecho de que en Chile, durante los dos últimos años, vivimos el 8.8 y el tsunami y luego el tsunami de Japón, entonces vives con esa sensación de que en cualquier momento puede venir otra cosa y la gente aún no se repone. La idea del programa es que la gente se informa e internalice la información para que no viva angustiada, sino preparada.

Desde sanaciones milagrosas hasta OVNIS

El programa cuenta con 12 capítulos, donde también se hablará -entre otros temas- de niños con poderes de sanación, terapias complementarias y hasta de ufología. “Viajamos a México a entrevistar a gente que asegura que ha tenido contactos del cuarto tipo”, comenta.

¿Cómo es tu relación con ese tema?

Yo creo que sí o sí debe existir vida inteligente en el resto del Universo, pero me quedo con una respuesta muy divertida que me dio una científica, que decía que creía que sí hay vida inteligente afuera porque por eso no han venido a contactarnos.

La gente que asegura haber tenido contactos con extrarrestres generalmente es mirada con suspicacia.

Me parece súper respetable que la gente cuente sus experiencias con OVNIS. Yo nunca he tenido una, pero no tengo por qué dudar de la gente que sí asegura haberla tenido. Además, en Chile ha habido muchos avistamientos, es un tema que está instalado. Para ese programa entrevisté a Ernesto de la Fuente, que es un hombre que vive en una isla perdida en el sur de Chile y asegura que fue sanado de un cáncer terminal de pulmón gracias a la asistencia de gente que tenía vínculos con seres de otras galaxias. Él fue desahuciado hace 15 años y sigue vivo, sin problemas. Es bien sorprendente ese capítulo.


¿Qué les dirías a los que tienen miedo de que el mundo se acabe?

Que dejen de tenerle miedo a los cataclismos, terremotos y tsunamis y se preocupen de su forma de vida, de ser una mejor persona y de vivir mejor y felices.

 
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