Son las que de seguro enfrentarás y en las que la clave será la forma en que las enfrentas…
Crisis significa igualmente peligro y oportunidad. Es decir, en sí la palabra resguarda una advertencia y una promesa. Pero, ¿qué es, exactamente? Susana Muñoz Aburto, psicóloga y terapeuta de pareja, directora del Centro Desarrollos Sistémicos, aclara de entrada: ‘La crisis se caracteriza porque todos aquellos recursos que he utilizado para capear el conflicto rebotan. Entonces, la crisis se define porque tengo que cambiar mi mapa de mundo, debo aprender a vivir de otro modo’.
‘Yo no percibí que había crisis hasta cuando descubrí que me era infiel con una compañera de trabajo. Me sentí tanto, tanto, que lo hubiera sacado a patadas de mi vida, si no hubiera existido Matías, nuestro hijo de sólo 1 año y medio. La rabia se mezclaba con mi necesidad de aferrarme a lo que tenía, y así de mal terminamos en terapia. Fue una condición que puse, casi como último esfuerzo. Él estaba arrepentido, pero yo no podía perdonarlo’, cuenta Marta Orellana M. (ejecutiva, 38 años), quien aún está trabajando con su pareja para solucionar el problema.
¿De qué forma se presenta? Según la experta, la profundidad de la crisis tiene que ver con la historia personal y relacional de la pareja, pero el punto crucial es que cada periodo difícil es una oportunidad de crecimiento infinita. ‘El sujeto va viviendo determinados momentos donde la crisis es posible y es necesaria’, asegura.
Existen las crisis evolutivas, aquellas que se gatillan ante una alteración importante de vida, y las circunstanciales, como los duelos y accidentes. Asimismo, están aquellas solapadas, que surgen ante cambios puntuales; por ejemplo, un ascenso: si soy operaria y me nombran en una jefatura, pero no tengo repertorio para ello, eso se puede transformar en una crisis profunda en la pareja. También, afectan los cambios de casa, pues producen un impacto muy grande y se asocian con la pérdida de una manera de vivir. Finalmente, la cuenta se le pasa a quien impulsó la idea de mudarse.
Oportunidad de evolución
Las crisis dependen del estilo de relación de la pareja, de la historia de cada uno, de las circunstancias en que se hayan encontrado, del contexto histórico, pero se viven igual.
La primera crisis de pareja, a la que llamaban del ‘séptimo año’, ya no tarda tanto. Hoy suele presentarse, más o menos, en el cuarto año. Esta vivencia tiene que ver con que, generalmente, el encantamiento inicial se establece en la fantasía de fusión. ‘El enamoramiento tiene derivadas corporales tremendamente poderosas: la cascada hormonal que te acerca al otro y te hace perteneciente a la misma monada, eso es fantasía de fusión. El ser humano proyecta en el otro todo lo que no tiene en sí mismo, en la idea de que si el otro lo tiene, yo no voy a necesitar recorrer esas rutas’, explica la terapeuta.