Los sueños son el momento ideal para mostrarnos o indicarnos que pongamos atención a algunas cosas que suceden a nuestro alrededor y que no hemos sido capaces de descifrar o de ver, porque estamos ocupados, porque no queremos darnos cuenta, porque somos muy ingenuos o porque, en realidad, hemos perdido el contacto con lo más emotivo y sensible del mundo y de nosotros mismos.
Los sueños son un lenguaje muy antiguo que usa nuestro ser interno para comunicarnos algo de real importancia. Este lenguaje, a pesar de que parece muy complejo de entender, depende únicamente de la capacidad que tengamos para ver “realmente a nuestro alrededor”, lo que significa que no es un misterio, sino más bien símbolos. Es decir que nuestra mente, para comunicarnos algo, lo hace mientras dormimos, ya que en ese momento nos encontramos tranquilos y pasivos, es el momento ideal para mostrarnos o indicarnos que pongamos atención a algunas cosas que suceden a nuestro alrededor y que no hemos sido capaces de descifrar o de ver, porque estamos ocupados, porque no queremos darnos cuenta, porque somos muy ingenuos o porque, en realidad, hemos perdido el contacto con lo más emotivo y sensible del mundo y de nosotros mismos.
Hemos de saber, también, que los dulces sueños son sinónimo de buenas expectativas, los malos sueños o pesadillas son avisos muy fuertes de peligro próximo o futuro, los recurrentes son claramente una situación no superada que vuelve y vuelve a nuestro subconsciente cada cierto tiempo, y los premonitorios son sueños tan reales que parece que los estamos viviendo en realidad, ya que esa es su intención: avisar que algo está ocurriendo, ocurrió (porque también podemos ver el pasado), o bien que algo sucederá y, entonces, es de vital importancia avisar a los demás, o bien, prepararnos para la situación que se avecina.
También es posible que no recordemos lo que soñamos; sin embargo, el no poder hacerlo quiere decir que estamos demasiado cansados para recordar, o bien, que queremos olvidar, que no deseamos darnos cuenta de lo que nos rodea o que le tememos a la vida y no deseamos saber lo que sucede y ni lo que sucederá.
Para aprender cómo interpretar los sueños deben tener en su velador un cuaderno y un lápiz que les permita escribir lo que soñaron. Una vez hecho esto, se separa el sueño en contenidos y cada cosa que aparezca debe tener un significado.
¿Cómo dárselo? Fácil, ustedes al lado de cada cosa deberán poner qué sienten, qué les recuerda o bien qué efecto les produce y de a poco, con el paso del tiempo, tendrán su propio diccionario personal de sueños y podrán ayudar a los demás y ayudarse a sí mismos.
Los insectos en los sueños:
Cada insecto, por muy hermoso o repulsivo que sea, simboliza algo interesante e importante; por lo tanto, no debemos tener miedo ni recelo, sólo ser honestos con la sensación que nos produce y entender que algo muy secreto se encierra en el hecho de soñar con él.
-Arañas: las arañas simbolizan peligro muy cercano frente al cual podríamos no tener solución rápida.
-Abejas: soñar con ellas es señal de arduo trabajo y de poco descanso; sin embargo, el sueño simboliza estabilidad material y también malos amigos o compañeros de trabajo negativos.
-Baratas: soñar con estos insectos no es nada bueno, simbolizan enfermedades y miseria.
-Chinitas: soñar con ellas es aviso de muy buena suerte en todo ámbito de cosas.
-Escarabajos: cuando ellos se manifiestan en nuestros sueños, es porque pronto tendremos un cambio de vida que será muy provechoso.
-Escorpiones: significa que podemos estar en un gran peligro, o bien, simboliza que nos estamos destruyendo día a día.
-Gusanos: soñar con ellos será siempre símbolo de enfermedad, ya que nos muestran que si no nos cuidamos o vamos al médico, podremos desarrollar algún mal que no tenga remedio.
-Mariposas: cuando ellas están en nuestros sueños es porque algo muy lindo y maravilloso sucederá.